Nada más levantarse de la cama aquella mañana, tan amarilla como un pomelo, supo que había llegado el momento. Ese era el día elegido.
Preparó café como cada una de todas las mañanas anteriores en esa casa.Exactamente de la misma manera y siguiendo el mismo ritual,eso no debía cambiar ni siquiera ese día : abrir el paquete y antes de empezar a contar las cinco cucharadas con las que llenaba la cafetera , acercar la nariz a él para que el penetrante olor impregnara todo su ser por dentro al inhalar el aroma del café.Tan fuerte,tan fuerte como si quisiera atrapar en esa inspiración todo el oxígeno del mundo.
Cuando terminó con la tercera taza la impaciencia ya empezaba a invadir su cuerpo. Alcanzó la maleta lila,la más pequeña. Metió en ella unas cuantas fotografías y unos libros. No necesitaba más. Todo cuánto más podría necesitar lo encontraría en otro lugar.
Pasada media tarde...allí se encontraba ... las piernas le temblaban como si fueran a salirse de sus sandalias.Esperó no sabe bien cuántos minutos exactamente pero que le parecieron siete vidas de siete gatos juntos. No pudo soportarlo por más tiempo. Agarró fuerte su maleta, abrió la puerta , se plantó ante él y le dijo : " He venido a ocupar el vacío que tienes entre tus manos " .
aissssssssssssssssssssss (es un suspiro enormeeee¡¡¡)me encantaaaa juuurrrr el dia menos pensando hago yo eso con mi maleta jajajaja en serio, me ha encantado muaksssss
ResponderEliminarMe encanta no, lo siguiente :))
ResponderEliminar@lunakoala Me alegro de que te haya hecho suspirar,jajajaja...cualquier día es verdad que cogemos la maleta y la puerta y .... eso,ya veremos que pasa,jajajaja! muuuakss!!!
ResponderEliminar@Marta muchas gracias,guapa!!! me alegro mucho de que te hayas asomado y te haya gustado el cuento,un besazo!! :))